Yovana Damaris Ortiz Moreno
Cuando comencé a estudiar comunicación social, creía que con esta carrera podría contribuir en la conformación de una sociedad más justa y equitativa. Debo remontarme ahora a mi infancia para poder explicar, que fue lo que motivó la toma de la decisión de estudiar esta carrera.
Recuerdo aún, que en aquella pequeña vereda, llamada Cucuana, perteneciente al municipio de Ortega en el departamento del Tolima, cuando era una niña, al despertar siempre escuchaba la radio, pues mi papá, hombre campesino, y pequeño comerciante y agricultor, solía poner la radio en la mañana para escuchar las noticias, y estar enterado de los acontecimientos; mi mamá, por su parte, docente, y amante del conocimiento y de las ciencias sociales, las escuchaba también, mientras realizaba las labores de la casa, antes de ir a trabajar.
Recuerdo que admiraba a los periodistas de quienes escuchaba las noticias, y que consideraba cierto todo lo que ellos informaban. En mi casa también era habitual ver el noticiero del medio día y las noticias de la noche. Mis papás se molestaban muchísimo si mis hermanos y yo, los interrumpíamos, mientras ellos prestaban atención a los informativos.
Cuando fui avanzando en mis estudios primarios y secundarios, empecé a confrontar las ideas que tenía al respecto. Escuchaba las conversaciones de mi mamá profesora de materias humanísticas, con mi hermano, un intrépido jovencito amante de la geografía y de los temas sociales, y el velo empezó a caer.
Los docentes también han sido trascendentales en mi formación de criterio, pero realmente, el influjo de la academia en la forma como hoy veo el mundo ha sido determinante. Afortunadamente, en este momento, soy consiente, aunque duela decirlo, de que los medios informativos, no cumplen el papel que deberían cumplir en la sociedad.
Los medios se han convertido en los aliados de los grupos élites: emporios económicos, políticos, a quienes sólo les interesa velar por su bienestar individual, sin reparar en su comportamiento, con tal de conseguir sus propósitos.
Quienes arrojadamente, se lanzan en la difícil labor de ser periodistas con compromiso social, tienen que enfrentarse a las amenazas, la difamación, persecución, de todos los sectores que se sienten amenazados cuando el periodismo aflora descubriendo los crímenes, los crueles planes, los fraudes, y desenmascarándolos.
Sin embargo, pese a que hay quienes están trabajando en periodismo investigativo, y en periodismo independiente, cambiar el rumbo de las cosas no es tarea fácil. Hay que resaltar que en la actualidad entes como la Fiscalía, y el Concejo de Estado trabajan también por impartir justicia, frente a crímenes, parapolítica, farcpolítica, corrupción entre otros, y que en muchos de estos casos el olfato periodístico a contribuido en el esclarecimiento de los hechos, a través de la información y la formación de criterio.
Queda mucho por hacer, es cierto, pero estoy convencida de que si “una sola golondrina no llama invierno, sí puede llamar la atención de otras golondrinas.”
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